Hola… ¿hay alguien dispuesto a pagar?

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En el anterior post abordé cómo, a mi juicio, debe ser el planteamiento de la puesta en marcha de un medio de comunicación, siguiendo a grandes rasgos los principios de Lean Startup o metodología ligera de empredimiento. Quiero terminar esta serie dedicada a proyectos periodísticos antes de pasar a otros temas, dado la cantidad de gente que veo intentando buscarse la vida a partir de una idea propia, pero que sienten que les faltan herramientas y metodología.

Ningún conocimiento sobre una metodología es más importante que su práctica. Así que lo importante no es la teoría que yo te proponga o lo bonito que puedan quedarte los lienzos en casa, como este Value Proposition Canvas que hoy te presento. el objetivo es que te haga pensar y te haga caminar con las ideas claras, reduciendo la incertidumbre en la medida de lo posible. Eso depende sobre todo de que seas capaz de adaptar tu ‘idea cojonuda’ que te pone cachond@, para que no termines dándote en toda la frente.

Este lienzo tiene dos partes, como ves. La derecha es sobre el cliente, sus problemas y sus necesidades y la izquierda va de tu supuesta solución. Todo lo cual tendrás que ir contrastando con la realidad. Un consejo: encuentra un problema que valga la pena resolver. Algo por lo que sepas que seguro te pagarán.

Por ejemplo: plantear un medio generalista online que viva de la publicidad, pues qué quieres que te diga. Los anunciantes no van a hacer cola para tocar a tu puerta, tienen cien sitios mejores a los que ir. Sé un poco más imaginativo, especialízate, piensa en todos los actores que quieres implicar y apórtales valor. Think outside the box, como dice la famosa frase.

Podemos vender aspirinas o vitaminas, y un medio de comunicación como mucho es una vitamina, y ni eso muchas veces, dada la sobreoferta. Así que vamos a estudiar lo que necesita el cliente. Luego esto lo integraremos en el Lean Canvas que veremos en el próximo post y último de esta serie.

PARTE DERECHA: EL CLIENTE

1. Pains. Es una manera de decir que analices los ‘dolores’, los problemas del cliente que te planteas solucionar. Por ahí empezamos, ya habrá tiempo de plantear la solución. Trata de pensar primero a quién te diriges, ¿quién es tu cliente ideal? Imagínatelo en su día a día, fastidiado por algo que tú le vas a solucionar. Piensa en uno por lienzo, uno por modelo de negocio, para no perder el foco

2. Customer Jobs. ¿Por qué motivo querría tu cliente adquirir tu producto o servicio? ¿Para qué fines concretos? Trata de visualizarlo en su día a día y comprenderlo a fondo, para saber todos los aspectos y roles concretos que cubre tu propuesta.

3. Gains. Esto es muy importante también. ¿En qué beneficia tu solución al cliente? Respecto a sus ‘dolores’, pero también respecto a sus ‘trabajos’ concretos y detallados. Aquí también deberías incluir los ‘sustitutivos’ a los que el cliente está recurriendo respecto al problema en cuestión. No hace falta que te diga que tu propuesta tiene que ser mejor que esos sustitutivos.

PARTE IZQUIERDA: TU PROPUESTA

Esto sí que te gusta, que yo lo sé. ¡Tu idea, tu producto, tú en definitiva! Pero si has leído con atención, ya sabes que esto no va de tí, aunque lógicamente tienes que tener una PROPUESTA VALOR sobre la que trabajar, para empezar a validar hipótesis con los clientes, que es de lo que se trata.

1. Productos y servicios. Detalla y especifica las características de tu producto o servicio, no solo aisladamente, sino en relación con el cliente, y cómo le va a ayudar en esos ‘trabajos’ de los que hablábamos arriba.

3. Pain relievers. ¿Cómo estás ayudando a tu cliente con dicha solución? ¿Aspirinas o vitaminas? En un sentido amplio, de nuevo, nos podemos en su día a día y lo reflexionamos.

3. Gain creators. Piensa en qué otros aspectos colaterales estás incidiendo con esta propuesta de producto o servicio.

Con todo esto, ahora tienes que validar los dos aspectos, tanto las hipótesis que se refieren al cliente, como el encaje de las hipótesis de tu propuesta. Sal a la calle, entrevístate con ellos y vete ajustando en base a lo que observes y te cuenten. Descarta las hipótesis no validadas, readápta las demás. Esta parte nunca será demasiado, y obtendrás un feedback de enorme valor para empezar, ahora sí, a construir tu prototipo de proyecto.

Nada de obras faraónicas, un Producto Mínimo Viable que te permita seguir ajustando a medida que vas entrando al mercado, a hincar el diente, a decir: Hola… ¿hay alguien dispuesto a pagar? Si has seguido lo anterior, tus posibilidades de que así sea acaban de aumentar exponencialmente.

En el siguiente post verás el  Lean Canvas, donde vamos integraremos este Value Proposition Canvas.

Salud!

C.

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